Ahorita ando mascando una escena. La verdad ya me emperré con una imagen y quiero ahora conseguir una historia, de celos, en la cual la mujer enferma al marido. La mujer no deseaba eso pero no pudo evitarlo. Así pasa. Entonces después de enterarse el marido sucede lo previsible y tiempo después se perdonan. Las cartas de la mujer para despedirse del marido quedaron bien escondidas y el miedo impidió que la mujer se hiciera con el tipo ese. Una historia de entretenimiento para que se contemple la siempre fecunda sequedad ajena; pero la imagen que quiero conservar es la del tipo que por encontrar orines en un mingitorio se enfurece y opera el desagüe con asco y violencia. Le recuerda la cavidad de su mujer bañada de licor seminal extraño.
jueves, 13 de enero de 2011
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Ahorita ando mascando una escena. La verdad ya me emperré con una imagen y quiero ahora conseguir una historia, de celos, en la cual la mujer enferma al marido. La mujer no deseaba eso pero no pudo evitarlo. Así pasa. Entonces después de enterarse el marido sucede lo previsible y tiempo después se perdonan. Las cartas de la mujer para despedirse del marido quedaron bien escondidas y el miedo impidió que la mujer se hiciera con el tipo ese. Una historia de entretenimiento para que se contemple la siempre fecunda sequedad ajena; pero la imagen que quiero conservar es la del tipo que por encontrar orines en un mingitorio se enfurece y opera el desagüe con asco y violencia. Le recuerda la cavidad de su mujer bañada de licor seminal extraño.
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